¿Cómo los planteamientos urbanos configuran el espacio público como un escenario de observación y control?.
El proyecto toma como eje la teoría de Mirzoeff, quien ahonda en la idea de que el espacio blanco se construye a partir de la eliminación sistemática del territorio colonizado y de las relaciones sociales que lo habitaban. Al borrar ese suelo, el espacio se vuelve legible y disponible para la mirada conquistadora y vigilante. Donde se manifiesta el despojo sistemático de las dinámicas preexistentes, permitiendo su interpretación y apropiación desde una mirada externa.

El espacio en blanco acaba convirtiendo a las personas en mercancía, traduciendo la vida en valor económico o reduciéndose a información cuantificable. Esta lógica sostuvo la conversión de la vida en propiedad: el proceso esclavista por el cual el cuerpo fue objetualizado bajo la ley colonial, a la vez que la blancura se consolidó como una forma de propiedad. Esta noción puede ponerse en diálogo con el centro de datos contemporáneo, entendido desde el campo de los sistemas como un nuevo “espacio blanco”.

El proyecto Espacio Blanco indaga en el resultado de un territorio colonizado a través del análisis urbanístico del espacio público de la Plaza Arturo Barea, en el barrio de Lavapiés, en la ciudad de Madrid. Se adentra en los planteamientos urbanos que configuran un espacio orientado a la observación y al despojo mediante el uso de mobiliario, filtros de acceso en las distintas zonas, recorridos obligados, la percepción de no vegetación, la materialidad, la arquitectura hostil, entre otros elementos. Estos dispositivos producen un escenario alejado de quienes lo habitan ni responde a sus lógicas de uso, sino que sirve a otros intereses que deshumanizan y desdibujan el gesto espontáneo, la sonoridad, la actividad de ocio y las formas de encuentro, situadas en tensión con las dinámicas capitalistas. Espacio Blanco emplea la fotogrametría para analizar la objetualización del espacio y las fragmentaciones que surgen del acto de registro en relación con la hostilidad del entorno. Combina registros in situ con imágenes de Google, cámaras de vigilancia y vistas satelitales, explorando las múltiples formas de acceso digital al espacio y los imaginarios que estas producen en contraste con la experiencia directa de habitarlo.

Grabación de la propuesta de Espacio Blanco en realidad virtual en el espacio La Trampa

¿Cómo hackear el plano trazado que, acompañado por el poder, opera como representación distanciada de lo cotidiano?¿Cómo se manifiestan las dinámicas colonialistas en una plaza pública y en un espacio público digitalizado?¿Cómo un lugar “público” deviene escenario constante de resistencia, donde las detenciones policiales —especialmente dirigidas a personas racializadas— encuentran un marco aparentemente perfecto, sostenido por la hostilidad prevista desde las estructuras invisibles de poder? ¿De qué manera la forma en que cada persona ve al otro confirma su propia visión de sí misma, como señaló Berger? ¿Cómo operan la fractura, el vacío y la ruptura en la simulación de la mirada vigilante dentro de la comprensión del espacio?

Exposición Espacio Blanco en el Local, Madrid, España, 2026.

Siguiente
Siguiente

Andabatae: Cuerpo indócil